Nelson Kevin Sinisterra Solís, investigador del Instituto Universitario de Ingeniería de Alimentos – FoodUPV, se ha alzado con el “VIII Premio a la mejor Tesis Doctoral sobre Cambio Climático en el arco mediterráneo español” por su tesis doctoral: “Desarrollo de indicadores para la evaluación de la sostenibilidad en la agricultura. Una aplicación en el contexto español”. La investigación ha sido dirigida por Vicent Estruch y Gabriela Clemente, profesores de la UPV.
– En líneas generales, ¿explícanos en qué consiste tu tesis doctoral?
Mi tesis doctoral se centra en evaluar cuantitativamente el desempeño en sostenibilidad de la agricultura en España. Básicamente, bajo un enfoque de ciclo de vida, he estimado una serie de indicadores adecuados para, desde una mirada objetiva, definir si una práctica agrícola es más o menos sostenible, no solo desde el punto de vista ambiental, sino de una manera integral.
El objetivo final es proporcionar información sólida y científica que sirva como punto de partida para guiar la transición hacia un sistema agroalimentario más sostenible.
– ¿Cuáles son sus principales líneas de investigación desarrolladas?
En términos generales, el desarrollo de la tesis lo abordé desde tres líneas principales:
- Aplicación del Análisis de Ciclo de Vida para evaluar los impactos ambientales de los cultivos, desde la producción de los inputs hasta la puerta de la explotación agraria.
- El uso de técnicas de decisión multicriterio para el análisis de la sostenibilidad de forma integral, incorporando aspectos medioambientales, económicos y sociales.
- El desarrollo de un marco que permite estimar impactos ambientales desde los datos de la red contable agraria, como una fuente de datos libremente accesible que posibilita abordar el estudio de la sostenibilidad en la agricultura desde un enfoque sistémico.
“Los casos de estudio incluyeron entre otros, cultivos tan relevantes como viñedo, tomate y naranja, comparando en algunos casos, como el del viñedo en la DOP Utiel-Requena, los sistemas de cultivo convencionales y ecológicos”
– ¿Cuántos casos de estudio se han analizado?
La investigación es bastante amplia en cuanto a su aplicación. No nos hemos centrado en un solo cultivo, sino que hemos tenido en cuenta la actividad agrícola de las principales comunidades autónomas con vocación agrícola en España.
Los casos de estudio incluyeron entre otros, cultivos tan relevantes como viñedo, tomate y naranja, comparando en algunos casos, como el del viñedo en la DOP Utiel-Requena, los sistemas de cultivo convencionales y ecológicos.

– ¿Qué resultados has alcanzado?
Los resultados nos han permitido crear un mapa detallado del comportamiento ambiental y de sostenibilidad de la agricultura española para los cultivos estudiados. Hemos visto, por ejemplo, cómo la gestión del agua o el tipo de cultivo (ecológico vs. convencional) genera huellas ambientales muy diferentes.
También hemos logrado desarrollar y validar una metodología novedosa para estimar los impactos ambientales a partir de datos contables, lo que facilita un abordaje sistémico de este tipo de evaluaciones.
“Medir la sostenibilidad es un asunto complejo que requiere transparencia sobre los métodos, supuestos utilizados y la divulgación de los resultados”
– Tras el estudio, ¿qué conclusiones has obtenido?
La conclusión principal es que no hay una respuesta única ni cultivos «buenos» o «malos» de forma absoluta. La sostenibilidad de la agricultura española es compleja y varía significativamente dependiendo del tipo de cultivo, la región, la gestión del agua y el sistema de cultivo.

Además, confirmamos que los resultados de cualquier evaluación dependen en gran medida de cómo se modelen los sistemas y de las decisiones metodológicas que se tomen, como las ponderaciones que se asignen a los distintos criterios de sostenibilidad. En resumen, medir la sostenibilidad es un asunto complejo que requiere transparencia sobre los métodos, supuestos utilizados y la divulgación de los resultados.
“Mi tesis proporciona evidencia concreta para que la transición hacia una agricultura sostenible sea una realidad informada y no solo una aspiración o estrategia»
– ¿Cuál es el impacto social de tu investigación?
El impacto social es directo: empoderar a los actores del sector con datos científicos para una mejor toma de decisiones. Los indicadores que hemos desarrollado pueden ser utilizados por:
- Administraciones públicas para diseñar políticas agrarias y ambientales más efectivas.
- Asociaciones de productores para identificar puntos críticos y mejorar su competitividad y sostenibilidad.
- Los propios agricultores, en la medida que se les ofrece una herramienta para comparar y optimizar sus prácticas.
Al final, se trata de proporcionar evidencia concreta para que la transición hacia una agricultura sostenible sea una realidad informada y no solo una aspiración o estrategia.
“Entender las diferencias entre regiones y cultivos es un buen primer paso para adaptar las prácticas agrícolas a un escenario de cambio climático”
– ¿Cómo mejora tu trabajo a la adaptación y mitigación al cambio climático?
Mi trabajo contribuye a la mitigación al identificar de forma precisa los cultivos y las prácticas que generan mayores emisiones de gases de efecto invernadero y otros impactos ambientales. Esto permite priorizar esfuerzos y recursos en aquellas áreas donde la reducción de emisiones será más efectiva.
En cuanto a la adaptación, al evaluar la sostenibilidad integral, no solo lo ambiental, ayudamos a identificar sistemas agrícolas que son no solo más respetuosos con el medio ambiente, sino también más resilientes a largo plazo.
Considero que entender las diferencias entre regiones y cultivos es un buen primer paso para adaptar las prácticas agrícolas a un escenario de cambio climático, asegurando la viabilidad futura de nuestro sector agrario.



